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Prensa

2009


II Asamblea Nacional de la Red Argentina del Pacto Mundial de
Naciones Unidas


23 de julio de 2009, Auditorio Gas Natural Ban, CABA


Mensaje de Carlos Felipe Martínez, Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas y Representante Residente del PNUD en Argentina.

Estimados empresarios y empresarias,
Líderes de organizaciones de la sociedad civil,
Representantes de entidades académicas,
Presidente de Gas Natural Ban, Sr. Horacio Cristiani

Cinco años atrás llegué al país para asumir la Representación del PNUD y la Coordinación del Sistema de Naciones Unidas en la Argentina. Un momento de dinamismo y desafíos en el desarrollo del país. La crisis de los años 2001-2002 había dejado muchas heridas en la sociedad argentina. Pero, como señalamos en el Informe de Desarrollo Humano del 2005 producido por el PNUD, se abría para la Argentina un tiempo de oportunidades en el cual todos los ciudadanos y ciudadanas de este país debían tomar decisiones que permitieran recuperar la confianza en las instituciones y el sendero del desarrollo perdido.

Una de ellas fue, sin lugar a dudas, la del grupo promotor que se constituyó para difundir (junto al PNUD, la CEPAL y la OIT) los principios del Pacto Mundial de Naciones Unidas en el país cuya consecuencia no inmediata pero sí decisiva es la transformación de las pautas, principios y valores sobre las cuales se desarrollan las interacciones económicas. Por aquel entonces 220 organizaciones manifestaron su compromiso de hacer, de los principios del Pacto Mundial, una realidad no sólo al interior de sus organizaciones sino también en su área de influencia y de informar, periódicamente, sobre los avances conseguidos en dicho esfuerzo.

Al cabo de 5 años al frente del equipo de Naciones Unidas en el país, permítanme hacer referencia a ciertos hitos vinculados a nuestro encuentro el día de hoy.

Uno de ellos, sin duda, es la crisis económica internacional que golpea tanto a los mercados de las economías desarrolladas, como, a los países de ingresos medios como los nuestros. Si bien las proyecciones de organismos internacionales destacados como la CEPAL, sostienen que la región está mejor preparada que en otras ocasiones para enfrentar la crisis, no menos cierto es que su impacto volverá a ser más sentido en los sectores sociales más desprotegidos y vulnerables de nuestras sociedades que son, además, aquéllos que cuentan con los menores recursos para contrarrestar las consecuencias adversas de este tipo de situaciones. Y es que si nuestras economías pueden estar mejor preparadas que en décadas anteriores para hacer frente a la crisis, nuestra gente no lo está.

II Asamblea Nacional de la Red Argentina del Pacto Mundial de Recientes informes sugieren que mientras algunos países no podrán alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, otros verán comprometidas sus posibilidades de hacerlo en el plazo (2015) acordado globalmente. Recordemos que fueron necesarios 25 años para que América latina se recuperara de los impactos sociales derivados de la crisis de los años 80. Es por ello que la recuperación en la región podría ser no sólo lenta sino también frágil. No parece que estemos en capacidad de estimar aún con alguna certeza cuánto demandará a la región recuperarse no sólo desde el punto de vista social (en términos de inclusión, pobreza e indigencia) sino también empresarial (acceso al financiamiento para PyMEs).

En este sentido desde Naciones Unidas creemos que, a la luz de esta crisis, los objetivos del Pacto Mundial tienen más trascendencia y actualidad que nunca. En esta misma dirección lo señala el Asesor del PNUD en estos temas (Bernardo Kliksberg) cuando afirma que “para restablecer la confianza y superar la crisis que actualmente experimenta el capitalismo se necesitarán altas dosis de RSE”. En consecuencia, la lección que nos deja la actual crisis es que la transición hacia el desarrollo sostenible hará de la responsabilidad social (RS) tanto una condición como una oportunidad.

En nuestro país, la agenda de la responsabilidad social ha tenido un dinamismo notable, acompañando tal vez el ciclo de crecimiento económico y la buena salud de que gozaron las empresas en los últimos años. Las encuestas realizadas entre ejecutivos de negocios muestran que el tema ha venido ganando un lugar privilegiado y que hoy resulta inadmisible la concepción de un negocio con independencia de los impactos sociales, humanitarios y ambientales que esta actividad puede generar en su entorno. 

En la agenda social también la Responsabilidad Social Empresaria ocupa un papel privilegiado: no sólo las organizaciones no gubernamentales más tradicionales han creado departamentos para ocuparse del tema sino que muchas organizaciones de reciente creación tienen como misión específica la promoción de la responsabilidad social empresaria. A su vez, la sociedad civil y las empresas se encuentran actualmente mucho más predispuestas que en el pasado a dialogar, escucharse, y allanar obstáculos a la inversión productiva. Y este ejercicio entre empresa y sociedad civil se desarrolla independientemente del volumen de las inversiones y, en consecuencia, puede “afectar” tanto a una multinacional como a un pequeño inversor.

 

En el ámbito universitario la preocupación por estos temas es más reciente pero ya podemos ver algunos signos de crecimiento con la creación de asignaturas, Cátedras y/o Departamentos de RSE en las Universidades públicas y privadas del país.

Finalmente, vemos que la promoción de la Responsabilidad Social Corporativa se está instalando también en la agenda pública. Luego de varios debates sobre regulación versus voluntariedad, diferentes gobiernos (nacional, provinciales y/o municipales) han comprendido que el uso de un poder suave para estimular un mayor involucramiento del sector privado en la resolución de problemas que afectan el desarrollo nacional es la mejor estrategia posible.

El Pacto Mundial también ha crecido en este tiempo y hemos sido testigos de la transformación de una iniciativa sin condicionamientos (como era el Pacto en sus orígenes) a una plataforma programática de ciudadanía corporativa que prácticamente no tiene antecedentes en la historia de nuestra organización. La obligatoriedad de presentar Comunicaciones de Progreso, el Mandato de los Ejecutivos de Negocios sobre el Agua, la Iniciativa Cuidando el Clima, los Principios de Educación Responsable y de Inversión Responsable no sólo dio robustez al Pacto Mundial sino que han sido excelentes catalizadores para otras iniciativas de ciudadanía empresarial. Con sus más de 7,000 participantes a nivel global y sus 80 redes locales, el Pacto enfrenta ahora un desafío que podemos resumir con esta pregunta: ¿cómo utilizar el poder de la acción colectiva para promover cambios positivos en la sociedad?

II Asamblea Nacional de la Red Argentina del Pacto Mundial de

 La propuesta hecha por el Secretario General en Davos este año, en ocasión de la conmemoración del 10mo aniversario del Pacto, es sugerente incluso desde el nombre elegido: la llamó la era 2.0 de la RSE. Esta nueva etapa consiste, básicamente, en transformar una economía basada en el uso intensivo de energías no renovables como la actual por otra basada en tecnologías limpias y verdes y en la generación de puestos de trabajo verdes, entre otras cosas. La campaña “Sellemos el Trato” lanzada recientemente con miras a alcanzar un acuerdo político de largo alcance en diciembre en Copenhague en materia de Cambio Climático será un claro test del poder de movilización de nuestra organización para concretar este anhelo anunciado por el Secretario General Ban ki-Moon en Davos. Nuestra agenda en la Argentina recoge las mismas preocupaciones en este campo y muchos de nuestros esfuerzos se volcarán hacia estos temas. 

En la Argentina, a mediados del 2004 existía un vigoroso grupo promotor que había alcanzado su primer objetivo como fue la adhesión masiva de empresas y organizaciones a la iniciativa. A partir de entonces comenzó la tarea de construir una red nacional bajo la premisa de ser integrada por diferentes organizaciones interesadas en la temática, con el liderazgo del sector privado y el acompañamiento de las Naciones Unidas.

2 asambleas nacionales de renovación de autoridades realizadas,
360 miembros adheridos,
Más de 400 comunicaciones de progreso presentadas,  
Libros y publicaciones distribuidas a la comunidad de practicantes de la RSE en el país,
15 conferencias y 9 talleres de implementación brindados
2 Cátedras realizadas
Participaciones en las Cumbres Global del Pacto Mundial

Acabo de mencionar algunas de las actividades realizadas en los últimos años las cuales son, a nuestro entender, indicadores de una verdadera red innovadora que ha sido, en reiteradas oportunidades, destacada como referente a nivel regional. Todos estos resultados no hubieran sido posible sin la convicción y participación del sector privado y de la Mesa Directiva que hoy termina su mandato. A todos y todas mi profundo reconocimiento por su decisión, compromiso y progreso.

Estos logros, sin embargo, no deben impedirnos visualizar los desafíos que aún quedan pendientes. La articulación con otras redes; las alianzas público-privado para el desarrollo; la promoción de espacios de debate con el sector público; la integración de actores no tradicionales a la Responsabilidad Social; la integración vertical y horizontal de los Principios del Pacto Mundial en las empresas que operan en diferentes países y provincias son sólo algunos de los temas que consideramos que el próximo cuerpo de gobierno de la red local deberá asumir.  La nueva Mesa Directiva que hoy se constituya tendrá por delante un gran reto pero, a su vez, sabemos que podrá contar con un capital y aliados extraordinarios para alcanzar los objetivos que se proponga. Aquellos que no renovarán su participación en el cuerpo de gobierno seguirán brindando su apoyo y experiencia ganada en los últimos 2 o 4 años. A estos aliados se sumarán también las Agencias del Sistema de Naciones Unidas aquí presentes (como el PNUD, la OIT y la CEPAL) que hemos apoyado el proceso desde sus orígenes así como otras, que hoy no pudieron venir pero que ya se han integrado a las actividades de la red del Pacto Mundial.

Para finalizar, no puedo menos que desear el mejor de los éxitos a la Mesa Directiva que se constituirá a continuación, y reiterarles nuestro compromiso de acompañarlos en la nueva gestión. Muchas gracias a todos y todas por su atención.

 

 

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