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Nueva York, 29 de enero de 2009
En momentos en que los líderes mundiales están reunidos en Davos en el Foro Económico Mundial Anual de 2009, discutiendo una serie de asuntos mundiales urgentes, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) recibe con placer el énfasis que se está dando al cambio climático en la reunión de este año. Ello se ha reflejado especialmente en el mensaje “Encontrando una oportunidad en la crisis” sobre el cambio climático, que se repartió hoy a los participantes en la reunión de Davos. Este texto, firmado por un grupo prestigioso de líderes mundiales sobre el tema, destaca con razón que pocos son los problemas de semejante magnitud para el futuro de la humanidad como el cambio climático.
Si bien la velocidad con que se desarrollarán los procesos relacionados con el clima es incierta, la inercia de las concentraciones de los gases de efecto invernadero y los complejos mecanismos de retroalimentación de los sistemas climáticos dejan entrever que no son fáciles de revertir, pudiendo incluso resultar irreversibles. La ciencia nos está alertando que si no tomamos medidas inmediatamente, el impacto del cambio climático podría ser devastador.
Al mismo tiempo, se sabe con certitud que el cambio climático tendrá efectos más inmediatos y severos sobre muchas de las personas más pobres del mundo. Nuestra preocupación por el desarrollo y la reducción de la pobreza, tal como se estipula en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, dictamina que no podemos ignorar la urgencia y debemos ayudar a los afectados a adaptarse al cambio.
Resulta claro que las medidas para adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático necesitan una atención urgente. Básicamente, la dirección hacia donde debe caminar el mundo está muy clara. Es necesario estabilizar el clima siguiendo lo que indica la ciencia, lo que quiere decir que tenemos que reducir considerablemente las emisiones de gases de efecto invernadero en las próximas dos o tres décadas, a partir de ahora. Hay necesidad de recursos financieros, tecnológicos e institucionales que nos ayuden a alcanzar esos objetivos y a hacer la transición a una economía mundial de bajo índice de carbono. Es necesario contar con una colaboración sin precedentes entre un amplio sector de socios públicos, privados y otros para lograr que así sea.
La respuesta a la actual crisis económica mundial presenta una oportunidad única para dar un nuevo impulso a nuestra respuesta al cambio climático. Una porción importante de los paquetes fiscales de estímulo para luchar contra la crisis tiene que ser canalizada hacia inversiones de recursos eficientes y de bajo contenido de carbono. Si bien un impulso fiscal de respuesta puede estimular el proceso de transición hacia unas economías de baja emisión de carbono, a largo plazo es necesario tener políticas que aseguren que haya incentivos sólidos y predecibles, así como contar con la financiación para aliviar el cambio climático. Atribuir un precio al carbono que refleje el real costo social de la emisión de gases de efecto invernadero y los beneficios de optar por tecnologías libres de carbono tiene que ser una prioridad para una política a largo plazo de mitigación del cambio climático.
Esto requiere la integración del cambio climático en las estrategias y en las políticas dirigidas a promover el desarrollo. En este sentido, el PNUD ha ampliado enormemente su apoyo a los asuntos relacionados con el cambio climático en los últimos años. El objetivo del PNUD es racionalizar el desarrollo humano y los esfuerzos de administrar el cambio climático por medio de la promoción de actividades para mitigarlo y adaptarse a él, que no detengan sino que aceleren el progreso socioeconómico.
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