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Prensa

2010


Panel "El desafío en Haití: Emergencia humanitaria y reconstrucción post-conflicto"

Mensaje de Martín Santiago, Coordinador Residente de la ONU en Argentina


2 de junio

 

Sr. Presidente del CARI, Dr. Adalberto Rodríguez Giavarini,
Sr. Coordinador General de Temas Multilaterales de la Cancillería Argentina, Embajador Raúl Ricardes,
Sr. Consejero permanente de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Dr. Rodolfo Mattarollo,
Sr. Asesor Especial del Secretario General de la OEA, Embajador José Octavio Bordón,
Distinguidos miembros del cuerpo diplomático y funcionarios del gobierno nacional,
Señores miembros de las fuerzas armadas,
Estimados colegas del Sistema de las Naciones Unidas,
Señoras y señores,

En primer lugar, les doy a todas y todos ustedes mi más cordial bienvenida en nombre del Sistema de Naciones Unidas en Argentina y agradezco enormemente su presencia.

Extiendo especialmente mi gratitud al Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales por acompañarnos en esta iniciativa y por su generosidad en cedernos gentilmente su casa y ser nuestro anfitrión en este importante encuentro, que esperamos estimule el intercambio y el análisis sobre el desafío de la reconstrucción de Haití.   Nuestra profunda  felicitación  asimismo al CARI, pues eventos como el del día de hoy demuestran con claridad su labor pionera y su compromiso firme con el establecimiento de un mejor orden internacional,  la seguridad colectiva, la paz y el desarrollo.

Agradezco también a los prestigiosos panelistas que nos acompañan hoy, quienes, con el pluralismo que caracteriza a las jornadas en el CARI, nos darán sus perspectivas acerca de los esfuerzos de la comunidad internacional y Argentina, en particular,  en este tema tan importante como es la reconstrucción de Haití.

Dos coincidencias se dan en este acto que nos convoca al cabo de casi 6 meses del trágico terremoto, por un lado, la Cumbre por el Futuro de Haití, que comienza hoy en la República Dominicana, como seguimiento del proceso de Refundación; por otro lado,  la celebración el pasado sábado del Día Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas, jornada en que honramos la memoria de los hombres y mujeres que dieron la vida en defensa de los ideales, principios y valores de la organización. Que su memoria nos sirva para inspirar un mundo mejor, más justo y más pacífico.

Mi intención, propósito esta mañana, es compartir con ustedes unas breves reflexiones sobre el trabajo que ha llevado a cabo la organización tras el terremoto, para ello voy estructurar mi presentación en tres apartados:

En primer término, ofrecer  una mirada a la realidad que permita sentar el contexto para la definición de acciones y la mejor estructuración de la arquitectura de coordinación.

A continuación, esbozaré algunos modestos apuntes respecto al trabajo humanitario realizado así como al continuum del socorro a la reconstrucción y el desarrollo

Finalmente, algunas referencias respecto al diseño de nuestra acción con mirada de futuro.

Comienzo entonces por las cifras, a los efectos de dar un cierto contexto al tema que nos ocupa.

Como conocemos, más de 124.000 trabajadores para el mantenimiento de la paz se encuentran desplegados en 15 operaciones de todo el mundo, como prueba clara del respeto global, la dependencia y la confianza en las operaciones de paz de las Naciones Unidas.

En este contexto, la Argentina cuenta con una experiencia de más de 50 años de participación en misiones de paz y en grupos de observación, pues fue en junio de 1958 cuando fueron desplegados en el Líbano los primeros observadores militares del país. Luego, la incorporación de representantes argentinos se incrementó con la presencia de integrantes de Fuerzas Armadas y de Seguridad, de civiles a cargo de tareas diplomáticas, administrativas y de asistencia humanitaria en 37 operaciones de paz en cuatro continentes. En la actualidad, con el aporte de casi 900 efectivos participando en seis operaciones de paz, en Haití, Chipre, Medio Oriente, Sahara Occidental, Liberia y Costa de Marfil, la República Argentina ocupa un lugar destacado entre los países contribuyentes a estas misiones de paz.

Nuestro profundo reconocimiento y agradecimiento a la República Argentina por esta maravillosa contribución, así como por su firme convicción por un orden internacional basado en la convivencia pacífica, la defensa de los derechos humanos y el respeto irrestricto al derecho internacional, así como su profundo y decidido compromiso con las Naciones Unidas y los propósitos y principios de la Carta.

Por su parte, la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) ha trabajado en los últimos años con las autoridades haitianas para apoyar la estabilidad política, promover los derechos humanos, generar mejores condiciones de vida y dignidad a los haitianos, labor que se ha reforzado desde el terrible terremoto del 12 de enero pasado, el desastre natural más mortal que se haya vivido. Terremoto que cobró la vida de más de 230.000 haitianos. Murieron también 101 colegas de la ONU, entre ellos 96 miembros del personal de paz, la mayor pérdida de vidas humanas en un solo incidente en toda la historia de las operaciones de mantenimiento de la paz, incluyendo el jefe de la misión y su adjunto y el comisionado de policía. De modo que quisiera aprovechar esta oportunidad para hacer un homenaje de recuerdo y respeto  a aquellos que murieron y expresar nuestra solidaridad también con el pueblo de Haití.

No obstante las tremendas pérdidas, la tragedia impulsó energía e inspiración al personal de la ONU, conscientes de que, en medio del caos, nuestro trabajo vital de restablecimiento de la estabilidad era aún más urgente. Reiniciamos así las operaciones y nos entregamos a ayudar al pueblo de Haití a enfrentar las horrorosas secuelas, reconstruyendo la misión y planificando e implementando una respuesta estratégica al desastre.

Permítanme darles el alcance de MINUSTAH según el informe del mes de mayo:

  • 10.565 efectivos en la misión, incluyendo y personal policial.
  • 51 países que aportan tropas, incluyendo 12 latinoamericanos.
  • Argentina: aporta un total de 581 efectivos (19 policías y 562 efectivos militares de los cuales 38 son mujeres, el segundo contingente con mayor cantidad de mujeres, luego de Uruguay, con 42 mujeres).

Para centrarnos nuevamente en el impacto del terremoto que devastó Puerto Príncipe y sus alrededores, además de la triste pérdida de vidas que ya he mencionado, la tragedia afectó directamente a 1,5 millones de personas, de las cuales 1,3 millones viven en refugios temporarios en Puerto Príncipe, y más de 500.000 se han ido de la capital para encontrar refugio en otras regiones del país.  

El valor total de los daños y pérdidas sufridas se calculan en aproximadamente 7.000 millones de dólares, más del 120% del producto bruto interno (PIB) de 2009 de Haití, que ya era el país más pobre del hemisferio occidental antes del terremoto.

Una evaluación de las necesidades después del terremoto, preparada por el Gobierno haitiano con el apoyo de la comunidad internacional, sitúa el valor total de las necesidades en US$ 11.500 millones para los sectores sociales (agua y saneamiento, salud, educación y seguridad alimentaria), la infraestructura (viviendas, transporte, telecomunicaciones, energía, infraestructura urbana y administrativa), los sectores productivos (agricultura, industria, comercio, finanzas, banca y turismo) y la gestión del medio ambiente y de los riesgos por desastres.

En la Conferencia de Donantes para Haití del 31 de marzo, el Secretario General Ban Ki-moon destacó que “Nuestro objetivo no es sólo reconstruir, sino volver a construir mejor”, para crear, literalmente, un nuevo Haití. Los Estados Miembros de las Naciones Unidas y otros socios internacionales comprometieron donaciones por un valor de 5.300 millones de dólares para los próximos dos años y 9.900 millones en total para los próximos tres años y para el futuro.

Con esta respuesta, tal como se menciona en el “Informe del Secretario General sobre la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití” del mes de abril, al prestar apoyo a la recuperación después del terremoto, debemos tratar de encontrar soluciones que ayuden a Haití a superar sus problemas sociales y económicos históricos, tales como el déficit de la educación que retrasa el progreso en todos los frentes, la falta de un estado de derecho efectivo y del respeto de los derechos humanos y un déficit de vivienda.

Será esencial también asegurar que la afluencia de ayuda internacional mitigue, y no exacerbe, la distribución desigual de la riqueza y las oportunidades que desde hace mucho tiempo ha estimulado la inestabilidad en Haití. Debemos asegurarnos de que los nuevos fondos que se han facilitado se destinen específicamente a ayudar a Haití a fomentar el crecimiento sostenible y la estabilidad, a abordar la desigualdad y a lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

En este marco, la visión de la organización para nuestro trabajo en Haití se centra en las siguientes prioridades:

  • Apoyo a la labor humanitaria y reducción de la vulnerabilidad;
  • El mantenimiento de un entorno seguro y estable así como el fortalecimiento del Estado de Derecho;
  • Fomento de la estabilidad política;
  • Implementar la visión del Gobierno para la recuperación y la reconstrucción; e
  • Invertir en el pueblo de Haití

Tal y como explica el SG en su último informe ya mencionado, importantes avances se han realizado en el ámbito de la respuesta humanitaria, aunque todavía queda mucho por hacer. Desde el terremoto, el PMA, por ejemplo, han podido llegar a 3,5 millones de personas con asistencia alimentaria en todo el país.

Asimismo, la estructura de coordinación de la asistencia humanitaria ha funcionado razonablemente bien, pero hay voluntad de revisarla a fin de hacerla más operativa. El nuevo Adjunto al Representante Especial del Secretario General (DSRSG) está llevando a cabo una revisión de la arquitectura de coordinación humanitaria con el gobierno y los principales asociados.

En lo que se refiere a la transición al desarrollo, de manera paralela a la fase humanitaria, el gobierno y los donantes empiezan a dar los primeros pasos en apoyo a la reconstrucción del país. La base del trabajo que queda por hacer esta en el marco del  Plan de Acción del Gobierno presentado en la Conferencia Internacional de Donantes del pasado 31 de Marzo. De tal modo, los donantes y las agencies del SNU tendrán que acomodar o reprogramar su ayuda en apoyo a dicho Plan, cuyas principales dimensiones son:  

  • Reconstrucción territorial: reconstrucción de las zonas devastadas y renovación urbana, con especial hincapié en red de carreteras, centros de desarrollo regional y de renovación urbana, preparación para la temporada de huracanes y la ordenación del territorio y el desarrollo local.
  • Reconstrucción económica: relanzamiento de la producción nacional, la restauración de los circuitos económicos y financieros y acceso a la electricidad.
  • Reconstrucción social: salud, seguridad alimentaria, nutrición, agua y saneamiento, e iniciativas de intenso uso de mano de obra.
  • Reconstrucción institucional: reconstrucción de las instituciones democráticas, relanzamiento de la administración pública, la justicia y seguridad.

En suma, a medida que la asistencia de emergencia va siendo reemplazada por la construcción a largo plazo, se prevé una renovación total. Con la ayuda de la comunidad internacional, los dirigentes de Haití han concertado un nuevo contrato social, que implica un gobierno democrático, sustentado en firmes políticas sociales y económicas para combatir la pobreza extrema y eliminar las arraigadas diferencias en la distribución de la riqueza. Implica además la celebración de elecciones libres y limpias, organizadas con la ayuda de las Naciones Unidas.

Los dirigentes de Haití saben que este nuevo contrato social requiere el compromiso de buena gobernanza, transparencia y rendición mutua de cuentas, entre gobernantes y gobernados, entre el sector público y el privado, entre Haití y la comunidad internacional.

Requiere abordar viejos problemas con nuevos enfoques. A modo de ejemplo, para que Haití prospere, la infraestructura social y el desarrollo económico deben desplazarse de la sobrepoblada Puerto Príncipe hacia distintas regiones de todo el país.

A modo de conclusión, permítanme mencionar, tal y como se anuncio durante la conferencia internacional sobre Haití del 31 de Marzo, 5 prioridades pueden ser retenidas en lo que concierne al trabajo futuro del SNU en relación con la reconstrucción de Haití. 

Primero, los recursos internacionales deben estar alineados con las prioridades nacionales.

Segundo, Naciones Unidas apoyará el desarrollo en todo el país, a fin de que todos los haitianos se beneficien de la asistencia internacional. El énfasis será puesto en la promoción de la desconcentración y descentralización del país. 

Tercero, la restauración de los ecosistemas y la implementación de medidas de reducción de riesgos en desastres, lográndose a través del desarrollo de sistemas de alerta temprana y un mejoramiento del manejo de cuencas, será igualmente una de nuestras prioridades de trabajo.

Cuarto, Naciones Unidas promoverá un enfoque de derechos, así como la protección y empoderamiento de las mujeres, niñas, niños, jóvenes y otros grupos vulnerables.

Quinto, la coordinación, responsabilidad mutua y transparencia son imperativos. Naciones Unidas ayudara a establecer un sistema de acceso público para el manejo de información relacionado con la ayuda a Haití, que permitirá hacer seguimiento a los desembolsos y resultados alcanzados en el país.

Por tanto, como servidores públicos internacionales, Haití nos abre la puerta a un desafío que deberemos honrar. El Sistema de las Naciones Unidas en su conjunto, las instituciones financieras internacionales, socios multilaterales, bilaterales y de la sociedad civil debemos trabajar de manera coordinada y coherente para aliviar la carga del gobierno y el pueblo haitianos para construir mejor, incluyendo el uso de mecanismos financieros conjuntos que reconozcan las necesidades especiales de recuperación temprana y apoyen los esfuerzos de largo plazo.

Naciones Unidas y MINUSTAH trabajan y seguirán trabajando en busca de la estabilización y de un mejor futuro para Haití.

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